
¿Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas extremas?
Construimos nuestras lámparas de infrarrojos de manera que sean resistentes a salpicaduras de agua (clase IPX4). Pero, honestamente, esa clasificación no es suficiente. Piense en el baño: es un lugar hostil para los dispositivos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras directas de agua y cambios bruscos de temperatura, desde temperaturas muy bajas hasta temperaturas altas en cuestión de minutos. Si solo realizáramos una breve prueba de calidad antes de enviarlos, estaríamos arriesgándonos.
Por eso utilizamos pruebas de envejecimiento en condiciones húmedas. Básicamente, intentamos “romper” los calentadores en nuestro laboratorio, para que no se dañen en casa del cliente.
La lucha contra la humedad
El agua es el enemigo natural de todo dispositivo eléctrico. El vapor es aún más peligroso: encuentra los pequeños espacios entre las partes del dispositivo, se infiltra dentro y daña los circuitos eléctricos. Si esto ocurre, se produce oxidación, las conexiones fallan y el aislamiento se daña.
En lugar de esperar a que el cliente nos informe de algún problema, ponemos los dispositivos en cámaras de humedad. Simulamos años de uso en condiciones de alto vapor en tan solo unos días. Probamos los dispositivos hasta que estén completamente saturados, para asegurarnos de que las barreras de seguridad funcionen correctamente.
El equilibrio perfecto
Lograr la clasificación IPX4 requiere mucho esfuerzo. Para evitar que entre agua, utilizamos juntas resistentes y conexiones bien selladas. Pero aquí está el problema: cuanto más cerramos el dispositivo para evitar la entrada de agua, más difícil resulta que el calor salga. Si lo sellamos demasiado bien, los componentes internos se dañan. Si lo dejamos demasiado abierto, el vapor daña la placa de circuitos. Es un equilibrio delicado, y pasamos mucho tiempo ajustando los materiales para lograrlo.
Nadie quiere que se apague el disyuntor
No hay nada peor que salir de una ducha caliente y descubrir que el calentador ha hecho que se apague el disyuntor. Es molesto y es señal de que algo no funciona bien. Nuestro proceso de envejecimiento garantiza que los sellos no se agrieten cuando el dispositivo se calienta y se expande. Monitoreamos la resistencia eléctrica durante 500 horas de exposición a humedad. Si la resistencia varía más del 5%, el diseño es defectuoso. En ese caso, devolvemos el producto al diseño inicial.
Parece ser mucho trabajo extra, pero es la única forma de asegurar que la potencia del dispositivo permanezca estable y que el dispositivo sea seguro en ambientes húmedos.